“Antihéroes”, “Aventureros” y “Antiprincesas"
Cortázar como personaje de la literatura infantil

Por Daniela Ottolenghi (UBA)

Los nuevos personajes de la literatura infantil contemporánea son denominados “antihéroes”,  “aventureros” y “antiprincesas”, por distintas editoriales encargadas de proponer una visión alejada de los estereotipos vigentes. Por un lado, la editorial Chirimbote lanzó su revista en 2015 con la colección Antihéroes y Antiprincesas; por otro lado, la editorial Sudestada lo hizo bajo la colección  Aventureros.

Julio Cortázar es uno de los protagonistas de estas revistas. Nos preguntamos ¿Por qué se decide contar su vida? Sabemos que se trata de un escritor argentino de gran notoriedad aquí y en el mundo, pero ¿desde cuándo es relevante para los lectores infantiles?

En primer lugar, transmitir supone una construcción ya que en cada escritura siempre hay una reinterpretación de los hechos. La incursión de nuevos personajes para el público infantil mediante la revista genera dos rupturas con la norma dominante. Por un lado, se elige contar historias con personajes considerados “antihéroes”, “antiprincesas” o “aventureros”, que rompen con la idea de los cuentos tradicionales de “buenos” y “malos” de las películas de Disney, y yendo más atrás en el tiempo, con los modelos que nos dejó la Mitología griega, en la que cada dios/a personificaba un defecto o una virtud. Se trata de salir de los modelos ya establecidos y obsoletos, parece tiempo de acercarse a personas reales, que vivieron e hicieron, con logros y fracasos. Algunos de los personajes que se editaron hasta hora son: Clarice Lispector, María Elena Walsh, Eduardo Galeano, Mercedes Sosa, Frida Kahlo, Juana Azurduy y José de San Martín.

En segundo lugar, la historia que se decide contar sobre ellos no es la historia “oficial”, la que siempre nos contaron en los libros de texto -si es que tienen un lugar allí-. Por lo general, son autores que al no tener un lugar predominante en la escuela primaria, la empiezan a tener aquí. Además, comparten el hecho de haber sido críticos con las formas ya dadas, los gobiernos autoritarios o poco interesados en el pueblo, las injusticias del mundo, los derechos de los trabajadores, entre otras cosas. Ambas revistas entonces, en tanto parte de los medios de comunicación, van a ser generadoras de discursos sobre las infancias ya que proponen a los chicos las figuras de la cultura y la historia que deben ser (re)conocidas.

En la introducción de Antihéroes se deja en claro que los protagonistas son quienes ponen “patas para arriba la historia tal como nos la contaron” y se establece una distancia con respecto a los héroes de la industria del cine: “pero no como los que acostumbran las pelis”. Las historias que se relatan tienen el objetivo de generar un nuevo paradigma, y abandonar el hábito de leer historias ficcionales de personajes irreales y esterotípicos, con la misma estructura para el inicio, el nudo y el desenlace de los cuentos de hadas. Con esa estructura se dejaba de lado la sorpresa, la intriga, y no se incluía ninguna perspectiva de género.

En Antihéroes, el enunciador propone retratar a hombres que son considerados antihéroes porque sin poderes sobrenaturales hicieron cosas fuera de lo común. Cortázar, entonces, tiene el poder de escribir, y se rescatan y resaltan sus cualidades literarias.

En la introducción de “Aventurer@s”, desde el nombre observamos que el enunciador tiene una visión integradora por la decisión de no clasificar en género a las palabras, ya que no todo se reduce a “femenino” y “masculino”. Cortázar es denominado aquí, mediante el uso del nosotros inclusivo, como “nuestro amigo”, porque su presencia es parte de nuestra vida literaria y como una estrategia para acercarlo más fácilmente al receptor, al lector. Aquí también se destaca la habilidad literaria de Cortázar, pero sobre todo la de contar relatos.

En ambas colecciones al mismo tiempo se lo humaniza y se lo personifica de manera literaria: Cortázar es definido como un “hombre real”, un “Gran cronopio”, como “amigo”, “presencia que nos acompaña” y “aventurero”. Es caracterizado de manera activa, como alguien que modificó la literatura y dejó su huella: “pone patas para arriba la historia”, nos enseña y nos abre la puerta de “lo fantástico”.

Las dos colecciones se dirigen a un público infantil, entre 8 y 12 años, que puede leer un contenido considerable ya que las páginas se componen de varios párrafos en los que predomina la trama narrativa y la función informativa. Para atraer a cualquier lector, pero sobre todo a los niños, se recurre a los paratextos, es decir, todo aquello que rodea el texto, como por ejemplo ilustraciones y citas textuales que enriquecen el relato. Aun así, es necesaria la compañía de un adulto para esclarecer algunas cuestiones como cuando se nombran a otras personalidades o eventos históricos.

En pocas palabras, podríamos decir que en cuanto al contenido, las revistas deciden relatar su vida y sus obras, además, se tratan sus influencias, su formación, sus hobbies, cómo fue su viaje a París y  su trabajo como profesor.

En Antihéroes, las imágenes tienen tanta o incluso más presencia que el texto. Los dibujos que aparecen, excepto uno, están siempre acompañados de citas textuales o fragmentos de las obras. Ambos lenguajes se encuentran mezclados y fusionados, si bien el texto sigue siendo fundamental, las ilustraciones son relevantes.

Se menciona la técnica del extrañamiento que utilizaba Cortázar: escribir y explicar hechos tan cotidianos como llorar o subir una escalera como si fueran cosas extrañas, para las cuales son necesarias las instrucciones. El enunciador explica esto haciendo una comparación por la negativa con Harry Potter y Star Wars, ficciones conocidas aunque no son de las más actuales para el público infantil. Por lo tanto, ante la poca experiencia cultural que tienen los lectores infantiles es necesario apelar al conocimiento que poseen sobre los cuentos populares.

En una de las ilustraciones podemos apreciar un juego intertextual en el que se interrelacionan dos enunciados: Cortázar está retratado como en el famoso cuadro de Edward Munch, El grito, tratando de reflejar una anécdota del ilustrador de uno de los cuentos del escritor.

Esta imagen tiene un claro guiño hacia los adultos, como suele suceder en las últimas películas de Disney. Seguramente para entender esta alusión, y no pasarla por alto, los lectores deberán contar con la ayuda de un adulto. Sin embargo, lo que nos interesa es la propuesta de jugar con otros lenguajes artísticos y ponerlos en relación, para que al menos generen risa entre los jóvenes lectores.

Con el título “Pueblos libres” se enumeran y caracterizan una serie de acciones que realizó Cortázar en su vida adulta: “se fue acercando cada vez más a las injusticias del mundo”, “entendió que la ‘política’ no es mala palabra si está cerca de la gente común”, “admiró al Che Guevara”, “se acercó a otro país, Nicaragua, que había vivido otra revolución y que se llenaba de ideas libres y de alegría”. Rápidamente se pasa a referenciar otro de sus libros. No está explícita su afiliación a los partidos de izquierda sino que hay que inferirlo. Nuevamente, esto lo puede hacer un lector adulto pero una imagen a página completa ilustra su posicionamiento político: se trata de Cortázar en el paisaje cubano, vestido de verde militar, con una barba prominente y un auto detrás que en su patente dice “Che”. Se decide utilizar un lenguaje icónico para la significación ideológica y política, ya que es menos comprometida que las palabras. En esta ocasión interactúan varios enunciados, algunos más explícitos que otros.

En Aventurer@s, la historia de Cortázar se cuenta de manera distinta. Se enfoca en su biografía y en aspectos que no suelen ser tratados por las páginas de divulgación que contienen información del autor. A diferencia de la otra colección, en esta se retrata e ilustra más a Cortázar que a los personajes de sus cuentos y novelas. En la mayoría, se encuentra al escritor en acción: pensando, observando, leyendo e imaginando, escribiendo, enseñando, jugando con su gato y también, fumando.

Toda la información que se proporciona tiene luego relación con su escritura, la explicación es funcional para poder contar el proceso creativo del autor: “Siempre recordó aquella sorpresa, y desde entonces el subte fue un espacio inspirador para él: muchos de sus cuentos transcurren en los subterráneos” y “Muchos de esos juegos, años después, formaron parte de sus cuentos y relatos”.

Se destaca el rol de Cortázar como maestro y profesor, un aspecto que lo humaniza, lo acerca al resto de los mortales porque pasó por varias etapas hasta consagrarse como un literato. Además, desarrollar este aspecto de la vida del escritor está en consonancia con la premisa de la publicación, que es conocer a la persona y no sólo al personaje.

¿Por qué dos colecciones se dedican a contar la vida y obra de un escritor consagrado mundialmente, pero que vivió más años allá que acá?

En Aventurer@s exponen que “Julio nunca se olvidó de su país: todos sus relatos nos cuentan un pedacito de Argentina”. Cortázar se sabía latinoamericano y gran parte de su literatura tenía la finalidad de concientizar a la gente sobre lo que pasaba, tenía una visión partidista de la cultura. Su responsabilidad hacía que, según él, la estética de sus obras quedara detrás de los objetivos políticos y sociales. Se reafirma en las líneas finales de Aventurer@s al decir “Siempre estuvo dispuesto a ayudar a cualquier causa que defendiera la libertad y la justicia”.

En conclusión, ¿por qué Cortázar? Julio Cortázar fue un escritor emblemático para la literatura argentina, sobre todo por la novela Rayuela (1963) que fue una propuesta innovadora por esos años, pero además por su actividad social y política. Si bien vivió muchos años fuera del país, estuvo comprometido con las causas sociales y entendía que escribir era una manera de hacer conocer las distintas situaciones que atravesaban los países latinoamericanos: “un escritor latinoamericano responsable tiene el deber elemental de hablar de su propia obra y de la de sus contemporáneos sin separarlas del contexto social e histórico que las fundamenta y les da su más íntima razón de ser”[i]. Elegirlo y retratarlo supone una revalorización de su persona y su obra. Es ponerlo nuevamente en el eje de la escena, pero esta vez, para el público infantil.

 

[i] Cortázar, J. (2013). Clases de literatura: Berkeley, 1980. Buenos Aires: Alfaguara.

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