Fora Temer
Un debate de estrategias en Brasil: ¿¡Directas ya! o ¡Constituyente ya!?

Por Gonzalo Adrián Rojas (UFCG) y Shimenny Ludmilla Araujo Wanderley (UFCG)

Análisis de coyuntura y crisis orgánica

Brasil se encuentra en una crisis orgánica en términos gramscianos, una crisis profunda, económica, política y social que va mucho más allá de una crisis coyuntural. El 24 de mayo se realizaron en Brasilia históricas movilizaciones contra las reformas de las jubilaciones y las leyes del trabajo, así como un conjunto de ataques a los trabajadores por parte del gobierno golpista institucional de Michel Temer.

En este artículo intentaremos realizar un análisis de la actual y dinámica coyuntura política de Brasil, e incorporaremos elementos que tienen relación con un debate estratégico en la izquierda.

Utilizaremos un conjunto de argumentos para defender una salida de fondo a la crisis: elecciones para una ¡Constituyente, Libre y Soberana ya!, en contraposición a otras propuestas como las ¡Directas ya!, que significa elecciones para Presidente de forma inmediata o su variante ¡Elecciones generales ya!, que sería elecciones para todos los cargos ejecutivos y legislativos ahora, o una Constituyente que tenga como objetivo sólo una reforma política.

Desde esta perspectiva, nuestro punto de partida es rechazar también cualquier propuesta de salida indirecta a la crisis, sea a través de la continuidad institucional parlamentaria, a través del Poder Judicial o de un acuerdo suprapartidario.Inicialmente localizamos este análisis de coyuntura en el marco de una crisis histórica del capitalismo mundial que se profundiza desde 2008 y el fin de ciclo de un conjunto heterogéneo de gobiernos denominados “posneoliberales” y un giro a derecha en la super-estructura política de América Latina.

Una vez realizado esto, nos interesa incorporar dos elementos cualitativos en el análisis de la coyuntura política en el país. El primero es el creciente protagonismo da clase trabajadora en el proceso político, la aparición en el escenario de la clase trabajadora con sus métodos de lucha, y el segundo la crisis que se profundiza en una fuerte lucha entre fracciones burguesas frente a la cual los trabajadores debemos mantener la independencia política.

Para referirnos al primer elemento podemos mencionar que los días 08 y 15 de marzo, y fundamentalmente la huelga del 28 de abril fueron importantes muestras del protagonismo de la clase trabajadora en la lucha contra las reformas de las jubilaciones y el retiro de los derechos de los trabajadores impulsadas por el gobierno golpista institucional de Michel Temer.

Antes del 28 de abril, ya existían condiciones para articular la lucha económica contra las reformas, con una lucha política con posibilidad de derrocar al gobierno Temer. El protagonismo creciente de clase trabajadora y la continuidad de los ataques planteaba que era necesario más que nunca dar continuidad a los planes de lucha, exigiendo que la Central Única de los Trabajadores (CUT) dirigida por el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central de los Trabajadores Brasileños (CTB) dirigida por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB) no den tregua al gobierno, como de hecho lo hicieron y lo continúan haciendo, sino que convoquen a asambleas en sus bases para construir una fuerte huelga general hasta derrumbar al gobierno.

Lo mismo pasa ahora tras la gigantesca movilización nacional en Brasilia (DF) superó los 150 mil manifestantes y se realizaron movilizaciones en diferentes ciudades del país, cuando las centrales sindicales demoraron una eternidad en colocar fecha para una urgente y necesaria nueva huelga general hasta derrocar al gobierno y enterrar las reformas. Recién en el día 05 de junio las centrales sindicales definieron el 20 de junio como un día de movilizaciones y fijaron para 30 de junio una nueva huelga general, dando tregua a un gobierno en crisis pero que continúa atacando a los trabajadores.

Recordamos también un elemento importante de la coyuntura: los principales diarios del país se están alineando en el pedido de la casación de Temer en momentos em que el 06 de junio el Tribunal Supremo Electoral retomará el juzgamiento de la lista Dilma-Temer, con la posibilidad de terminar con el mandato.

Este es el primer elemento cualitativo para tener en cuenta en la actual coyuntura del país: la aparición en el escenario político de la clase trabajadora con sus métodos de lucha, huelga, bloqueo de rutas, obligando a cerrar el comercio, bloqueando las salidas de los ómnibus en la madrugada en sus terminales y obligando a cerrar hasta grandes supermercados en muchísimas ciudades del país.

En términos políticos nos parece importante realizar una distinción, porque a veces aparecen de forma muy confusa en la propia izquierda, las diferencias que existen entre frente único proletario y frente político electoral. Esta cuestión también forma parte de un debate estratégico. Una cosa es Frente único proletario y otra es Frente político.

La táctica del Frente Único proletario, fue elaborada a partir del Tercer Congreso de la Internacional Comunista, es compleja, y tiene diferentes aspectos: de maniobra, táctico y estratégico, ya que implica acuerdos con el objetivo de la unidad de las filas proletarias para luchas parciales en común (aspecto táctico, defensivo u ofensivo) como por ejemplo aquí en Brasil contra las reformas del gobierno Temer y los ataques a los trabajadores por parte de este. Esto sin perder el objetivo principal que es la ampliación de la influencia de los partidos revolucionarios, como producto de la experiencia común con el fin de conquistar a la mayoría de la clase obrera para la lucha por el poder, que ya deja de ser un aspecto defensivo para transformarse en un aspecto estratégico y por lo tanto ofensivo.

El segundo elemento cualitativo, sin duda alguna, es la división en las fracciones de las clases dominantes, que se expresan de forma evidente con la delación de la JBS-Friboi, que posteriormente a la compra de Swift Food Company norteamericana se transformó en el mayor frigorífico del mundo, profundizando la crisis entre los de arriba, lo que acrecienta una lucha entre los poderosos, una lucha inter-burguesa, frente a la cual los trabajadores debemos mantener nuestra independencia política. En esta lucha entre fracciones burguesas aparecen las clases dominantes divididas en dos bloques, por un lado, el Poder Judicial y la Red Globo de televisión y por otro Temer y una parte del régimen político. La discusión entre ellos es quién tiene mejores condiciones de atacar a los trabajadores. Existe la tentativa de un “golpe dentro del golpe” que tiene como objetivo evitar polarización social y busca al mismo tiempo, de forma estratégica, imponer un régimen nuevo mucho más alineado con los intereses imperialistas. Los métodos reaccionarios y el potencial desestabilizador de las disputas entre el “Partido del Poder Judicial” y los partidos del “viejo régimen” deben ser considerados en cualquier análisis de coyuntura.

Nuestra hipótesis, que articula los dos elementos cualitativos mencionados, es que uno de los objetivos de esta lucha es inter-burguesa es ocultar el protagonismo de la clase trabajadora en la posibilidad de derrocamiento del gobierno Temer. Entendemos que la crisis de los de arriba abre la posibilidad de enterrar las reformas y hacer que los capitalistas paguen por la crisis.

Cualquier salida para elegir un presidente de forma indirecta y por arriba, sea a través de la continuidad institucional, en el caso de Brasil quien asumiría sería Rodrigo Maia, el Presidente de la Cámara de Diputados, miembro de los Demócratas (Dem) – partido heredero de la dictadura militar-, o un acuerdo suprapartidario como se barajó entre Fernando Henrique Cardoso (FHC) y Lula, o una salida a través del Poder Judicial y la operación Lava-jato, que tiene múltiples vínculos con empresarios e el capital extranjero. Todas estas son todas salidas antidemocráticas y por lo tanto inaceptables.

Tampoco podemos confiar en el impeachment: hoy existen diez propuestas de impeachment contra Temer, que sus aliados en el Congreso tratan de encajonar, pero es innegable que este es un instrumento político antidemocrático que deja en manos de ese Congreso comprado los destinos del país.

Tanto las propuestas ¡Directas ya! como ¡Elecciones generales ya!, son variantes que presentan una línea de intervención que se diferencia políticamente del bloque de la Globo y el Poder Judicial que defienden alguna variante de elección indirecta controlada. Pero las ¡Directas Ya! es apoyada por un bloque heterogéneo de partidos como la Red de Marina Silva, el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Única de los Trabajadores (CUT), que subordinan la lucha contra las reformas a las posibilidades de la candidatura de Lula 2018, sectores de izquierda como el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) pero también políticos de la derecha como Espiridión Amin del Partido Popular (PP) de Paulo Maluf o un político reaccionario tradicional como Ronaldo Caiado (Dem).

Elecciones directas o su variante elecciones generales tiene como objetivo cambiar los jugadores sin cambiar las reglas de juego, por lo cual entendemos que sólo una Constituyente puede cambiar las reglas del juego.

Precisamos aquí realizar dos observaciones relevantes.

Lula mostró claramente cuando gobernó que no atacó los intereses de los banqueros en particular ni de los capitalistas en general, realizó una política de conciliación de clases y de conciliación con la derecha golpista, lo que permitió su crecimiento y torno pasivos al movimiento obrero y a los movimientos sociales que controlaba. El intento petista, que no es ni nuevo ni original, de crear una “burguesía nacional” con mayor autonomía en un país semicolonial fracasó estrepitosamente.

De la misma forma, un gobierno surgido por elecciones directas, pero controlado por las mismas reglas del juego y leyes como por ejemplo: el Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) 55/241 que coloca limites por 20 años a los gastos, leyes anti-obreras, un parlamento dominado por la derecha golpista, continuidad del pago de la deuda pública y demás, sería más de lo mismo y no permitiría realizar ningún cambio real.

También es importante diferenciar nuestra propuesta de Constituyente Libre y Soberana, de una Constituyente Exclusiva para lograr una reforma política, como pretenden algunos sectores minoritarios lulo-dilmistas. En el marco de esta discusión es que una salida de fondo que vincule a la clase trabajadora, a la juventud, al pueblo pobre y a la clase media empobrecida, sólo puede ser una Constituyente impuesta por la movilización y una huelga general.

Una Constituyente que parta de anular la mencionada PEC 55/241 que coloca techo a los gastos sociales y sirve para garantizar el pago a los banqueros, anular la ley de tercerización y los ataques de Temer, pero también la de los gobiernos anteriores: Dilma, Lula, FHC, Itamar y Collor de Mello. Una Constituyente que expropie las empresas de los corruptos y las coloque sobre el control de los trabajadores.

El objetivo de esta Constituyente no es recomponer este sistema político, sino superarlo por eso tiene que ser fruto de la movilización, las huelgas y tener un carácter transicional y anticapitalista.

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